NUESTRAS REFLEXIONES (SIN FILTRO)
Por qué los 32.000 millones del absentismo no se arreglan con fruta fresca
Imaginad la escena. Es un clásico de la televisión. Un dueño de restaurante, visiblemente superado, grita en medio de la sala que "ya nadie quiere trabajar", que los camareros no tienen compromiso y que los clientes son demasiado exigentes.
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