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Olivia, consultora global experta en transformación organizacional, advirtió sobre la relevancia de que las empresas avancen en una gestión estratégica de la sostenibilidad, como una vía para reducir el riesgo de un creciente fenómeno en el mercado laboral, catalogado como “la gran renuncia”.

Este concepto alude a la partida voluntaria de los empleados a causa de la pérdida de sentido con sus lugares de trabajo, y que se ha visto agudizada tras la crisis de la covid-19. En Estados Unidos, desde el 2020 a la fecha, más de 50 millones de personas renunciaron a sus labores debido a lo que los expertos definen como una falta de “alineamiento” entre el propósito individual y el de las organizaciones. De acuerdo con una de las últimas mediciones de la firma estadounidense Gallup, solo uno de cada cinco empleados en el mundo está comprometido con sus trabajos.

“Después de la emergencia sanitaria global hubo un gran desajuste entre las personas y organizaciones”, afirmó Juan Parodi, socio y director Global de Sostenibilidad e Impacto de Olivia, quien lideró la conferencia “Engagement para la Sostenibilidad”, que convocó a ejecutivos, especialistas y agentes de cambio del sector en América Latina.

El fenómeno de la gran renuncia nos muestra la realidad de lo que está pasando en los puestos de trabajo: los trabajadores se encuentran en una búsqueda de sentido. Hay una falta de alineamiento entre el propósito empresarial y personal, de buscar trascender e ir más allá. Quienes lideran la sostenibilidad en las organizaciones se enfrentan a retos muy complejos por delante. La conferencia abordó los desafíos que enfrentan las organizaciones para poner a la sostenibilidad en el corazón del negocio de las empresas, rompiendo las barreras para alcanzar un compromiso colectivo y que las transformaciones perduren. “Los líderes de esta área están llamados a desafiar el statu quo; mediar en los conflictos; ejecutar y liderar la transformación; y monitorear el cumplimiento de metas”, acotó Parodi.

Cifras reportadas por Olivia tras el encuentro dieron cuenta que siete de cada diez profesionales consideran la sostenibilidad como un pilar importante, pero un 62% observa un bajo nivel de implicación y casi un 80% reconoce que en sus empleos no cuentan con mecanismos para impulsar avances.

Gustavo Gómez, director Asociado de Sostenibilidad e Impacto de Olivia para Latinoamérica, expresó que “desafiar el negocio de la sostenibilidad puede ser el motor a nuevas conversaciones y aportes desde este eje a las condiciones del negocio en el futuro. Sabemos que las empresas pueden tener una mirada de anticipación en su triple impacto, y en qué medida estas dimensiones generan un marco positivo para generar rentabilidad”.

Esto podría tener impactos a nivel de imagen corporativa, la retención de talento y el condicionamiento a nuevos mercados, entre otros factores, añadió Gómez. Una sòlida estrategia de transformación por parte de quien lidera la sustentabilidad se enfoca en tres niveles: adaptar la organización en su cumplimiento regulatorio; generar una transformación interna actuando de forma transversal; y finalmente integrar y hacer perdurar los cambios en la forma de gestionar y trabajar de la empresa.

Parodi, autor de una reciente publicación que relaciona las oportunidades de innovación que ofrece la sostenibilidad, como una “nueva frontera para el conocimiento”, remarcó que el involucramiento de los equipos de trabajo es fundamental para consolidar “una sostenibilidad rentable y una rentabilidad sostenible en la empresa”. “En este sentido, la sostenibilidad debe ser integrada en la cultura y la forma en que esta opera en la empresa. Es algo complejo, pero muy efectivo”.

Estrategias de “Engagement”

 Las mejores estrategias de engagement (o grado de implicación de las personas) en la materia tienden a combinar dos enfoques complementarios. Unas tienen que ver con aquellas que se implementan desde la gobernanza, es decir, estableciendo mecanismos formales como un comité de sostenibilidad (integrado por diferentes áreas), objetivos cross en sostenibilidad, o los modelos de toma de decisiones.

Parodi precisó que el carácter transversal de estos espacios formales podría ser un motor para la agenda de sostenibilidad de la organización. “A día de hoy, de las más de 500 empresas más importantes de Estados Unidos cuenta con métricas atadas a la compensación a sus ejecutivos relacionadas con temas de rentabilidad”.

Luego, están las iniciativas voluntarias, que buscan que el proceso avance de una manera más “espontánea” y menos vertical, pero siempre con una estrategia y tácticas definidas por el área gestora. En este nivel, por ejemplo, se utilizan acciones como el trabajo en retos y la “gamificación”, el desarrollo de comunidades, el sponsorship y la calidad de éste, los grupos de trabajo y ejercicios de reporte.

“Uno de los elementos que tenemos que evitar es que el engagement sea considerado como una cosa del área de sostenibilidad, es decir, tenemos que lograr que sea apropiado por todos los líderes, promovido por los gerentes y absorbida por el resto de los empleados. Para esto es crucial conectar la agenda del negocio con la de sostenibilidad. Mientras más estratégica sea percibida mejor”, concluyó Gómez.

Por Juan Parodi, Socio y Director Global de Sostenibilidad e Impacto de OLIVIA y Gustavo Gomez director asociado de OLIVIA y experto en temas de triple impacto.

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