El riesgo de perder el alma corporativa sin liderazgo claro
En muchas grandes empresas, la figura del dueño ha desaparecido, dejando en su lugar estructuras corporativas sin un liderazgo claro. Cómo afecta esto al valor, la cultura y la sostenibilidad del negocio. Por qué algunas compañías pierden su esencia cuando el enfoque es meramente financiero y qué estrategias permiten trascender en el tiempo. La importancia de contar con un liderazgo visible.
En el último episodio de Whisky Stories, surgió una reflexión clave sobre un fenómeno que se está volviendo cada vez más común: muchas de las grandes empresas operan sin un dueño visible. ¿Qué ocurre cuando el liderazgo no tiene rostro? ¿Cuáles son las consecuencias de que una compañía pierda su “alma”?
A simple vista, podría parecer que una empresa sin dueño no tiene por qué verse afectada. Sin embargo, la experiencia demuestra lo contrario: cuando nadie asume una visión de largo plazo, se corre el riesgo de que la organización quede a la deriva, dominada por decisiones cortoplacistas y enfocadas exclusivamente en los resultados financieros inmediatos.
Por qué las empresas sin dueño pierden valor
La tesis de partida es clara: cuando una empresa no tiene dueño, pierde valor. No porque su cotización bursátil caiga, sino porque las decisiones empiezan a responder únicamente a indicadores financieros de corto plazo.
Esto genera un fenómeno que podríamos llamar “mercenarios del EBITDA”: directivos y gerentes que actúan sin un verdadero compromiso con la compañía, motivados exclusivamente por sus bonos trimestrales y sin un interés real en el propósito de la empresa.
Las consecuencias de este enfoque pueden ser profundas:
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Pérdida de identidad corporativa: sin una visión clara, la empresa puede alejarse de su propósito original.
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Desvinculación del talento: los colaboradores perciben la falta de liderazgo y compromiso, lo que puede impactar en la motivación y la retención de talento.
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Desgaste en la relación con los clientes: una empresa que prioriza exclusivamente los resultados financieros tiende a descuidar la experiencia del cliente.
Liderazgo visible: por qué es importante
A pesar de esta tendencia, algunas compañías lograron trascender a sus fundadores y siguen creciendo sin un dueño visible. Empresas como Apple, Microsoft y ExxonMobil son ejemplos de esto. ¿Por qué ellas consiguieron mantener su liderazgo mientras otras pierden valor?
La clave está en que lograron construir una cultura organizacional fuerte, que actúa como el verdadero “dueño” de la firma. Es decir, lograron que su propósito, valores y visión sean lo suficientemente sólidos como para guiar las decisiones de negocio incluso sin la presencia de un líder fundador.
Steve Jobs: ¿Qué hace trascender a un líder?
Por ejemplo Steve Jobs en Apple: su legado no se sostiene porque él haya seguido al frente de la compañía, sino porque logró transmitir una “mentalidad de fundador” que hoy forma parte del ADN de Apple. Bajo el liderazgo de Tim Cook, que supo mantener la visión de Jobs, la compañía continúa innovando y evolucionando sin perder su esencia.
Dos factores clave para que una empresa mantenga su “alma”
Para que una empresa pueda sobrevivir sin un dueño visible, es clave que incorpore estos dos elementos:
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1. Liderazgo a largo plazo: más allá de los resultados financieros inmediatos, una empresa necesita una visión clara sobre su futuro. Además, la toma de decisiones debe estar alineada con una estrategia sostenida en el tiempo.
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2. Cultura organizacional fuerte: el propósito, los valores y la identidad de la empresa deben trascender a las personas. Asimismo, la relación con clientes y empleados debe ser una prioridad constante.
Cuando estos factores están presentes, una compañía puede mantenerse relevante y exitosa a lo largo del tiempo. Pero cuando se descuidan y el foco se reduce a maximizar las ganancias trimestrales, la empresa puede perder su esencia y, eventualmente, su lugar en el mercado.
Las empresas sin un liderazgo visible enfrentan un desafío crítico: mantenerse fieles a su propósito sin depender de una sola persona. La gran pregunta es: ¿Están preparadas para trascender o serán víctimas del cortoplacismo?
Por Ezequiel Kieczkier, CEO y socio fundador, y Alberto Bethke, socio fundador de OLIVIA Consultoría