
En 1955, Cyril Northcote Parkinson observó algo casi ridículo: mientras el Imperio Británico se achicaba, su burocracia crecía.
Menos colonias, más funcionarios. Menos decisiones reales, más reuniones para hablar de ellas. De ahí nació el Principio de Parkinson:“El trabajo se expande hasta llenar el tiempo disponible para hacerlo.”Y aunque suene como una curiosidad histórica, es hoy uno de los principios más vigentes del management moderno. Porque no hace falta dirigir un imperio para ver que nuestras organizaciones hacen lo mismo: damos más tiempo, más roles, más herramientas… y el sistema crea trabajo nuevo para llenarlo.
Así funciona hoy en las empresas
Nombras un nuevo director para descargar tu agenda. Tres meses después, el director tiene la suya llena… y tú también. ¿Por qué? Porque el cliente ahora escribe a ambos, pide más reportes, agenda más juntas. El trabajo se expandió.Lo mismo pasa con la tecnología: instalas una nueva plataforma para “agilizar”, y de pronto tienes tres dashboards nuevos, cinco rituales de revisión, y veinte tareas que antes ni existían.El problema no es la gente, ni la herramienta: es el sistema. El sistema llena cualquier vacío. De tiempo, de jerarquía o de propósito.
Tres principios que gobiernan nuestra (mala) relación con el tiempo
1. Principio de Parkinson
“El trabajo se expande hasta llenar el tiempo disponible.”
Cada minuto libre se convierte en un espacio para otro correo, reunión o revisión.
2. Ley de Illich
“Más allá de cierto punto, cada hora adicional reduce la productividad.”
3. Ley de Pareto (80/20)
“El 20% de las actividades produce el 80% del resultado.”Pero solemos pasar el 80% del tiempo en lo que no cambia nada. La trampa está en la “actividad visible”, no en el impacto real.La nueva trampa: la Inteligencia Artificial
Todos creemos que la IA nos va a ahorrar tiempo. Y lo hace… hasta que el sistema humano se da cuenta. Entonces ocupa ese tiempo libre con más prompts, más validaciones, más reportes, más proyectos paralelos.El mismo principio. La IA acelera, pero el sistema reacciona multiplicando el trabajo. El resultado: las empresas más “automatizadas” también son las más agotadas.Entonces, ¿qué hacemos?
No se trata de trabajar menos. Se trata de liderar el tiempo con intención.- Diseña el vacío.
- Bloques de no-reunión. Silencio. Tiempo para pensar. Si no lo agendas, el sistema lo llenará por ti.
- Limita el espacio disponible.
- Parkinson se derrota con límites reales: duración, frecuencia, personas. Una hora se convierte en 25 minutos. Un comité mensual en uno bimestral.
- Prioriza por valor, no por ruido.
- Pareto no es una ley matemática, es una brújula: el 80% del resultado viene del 20% de tus decisiones. El resto, ruido elegante.
- Usa la IA para liberar, no para llenar.
- Cada tarea automatizada debería liberar tiempo… y ese tiempo debería tener un destino: pensar, conectar, crear.